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Poema

Vértigo Escarlata

Octubre, 2026
— Aitana Pérez Chía

Dicen que hay un hilo,

rojo, invisible,

terco como el destino

y suave como un susurro que no se olvida.

Pero yo no creo en hilos

como quien cree en cuentos,

yo creo en la forma en la que llegaste

cuando todo en mí estaba desordenado

y, aun así, encajaste.

A veces pienso

que si tiro de ese hilo

no encontraría un final,

sino todos los momentos

en los que casi no coincidimos.

Las calles que no caminamos el mismo día,

las palabras que dijimos a otras personas,

las decisiones pequeñas, absurdas,

que nos empujaron

sin saberlo

uno hacia el otro.

Y me da vértigo.

Porque entonces entiendo

que no eras inevitable,

que no eras promesa escrita en el cielo,

que pudimos no ser

y el mundo habría seguido igual…

pero yo no.

Yo habría sido otra versión,

más intacta quizás,

pero menos viva.

Por eso, si existe ese hilo,

no es una cadena que ata,

es una línea frágil

que elegimos no soltar.

Porque yo también tiro de él, ¿sabes?

cuando te pienso en mitad del día,

cuando me asusta perderte,

cuando te miro y entiendo

que el azar también sabe ser preciso.

No sé si estamos destinados,

pero sé que me quedo.

Y si el hilo existe,

no es porque alguien lo haya tejido por nosotros,

sino porque, entre tantas posibilidades,

decidimos anudarlo

con las manos llenas de dudas

y el corazón, aun así, abierto.